¿Cómo saber cuando se va o se regresa?, ¿cómo saber cuál es el anverso y el reverso?, ¿cual es el “YO” ubicado entre el pasado y el futuro?. El ser humano, al igual que el antiguo Dios bifronte de la mitología romana, “Jano”, está aquí detenido en el umbral, siempre viendo lo que fue y lo que habrá de ser.

Es precisamente la bifrontalidad la que le determina el nombre a esta serie: Puertas de Luz, portales astrales que representan el individuo en el Momentum, desde donde éste contempla su pasado y anhela su futuro; umbrales del conocimiento que obligan al espectador a buscar su espacio gnóstico para definir su temporalidad y confrontarlo con su realidad, y que a su vez nos invita a transitar por todos aquellos miedos, esperanzas, recuerdos buenos y malos sin ningún tipo de clasificación moral.

El espectador es enfrentado de tal forma que pareciera penetrar en la obra gracias, tanto a la escogencia de las técnicas y la transparencia del material utilizado, como por la disposición de la pieza; suspendida por alambres metálicos o colocadas sobre su canto contra la pared, permitiendo de esta forma su contemplación por ambas caras, su bifrontalidad.

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