Desde un tono introspectivo distinto, esta serie establece un diálogo, a la vez armónico y tenso, entre el recogimiento interior y la vastedad de los espacios circundantes. La soledad de los personajes materializa su enigmático silencio tendiéndose al afuera. Es el paisaje otoñal, la iglesia en penumbras, el anónimo andén o el túnel y la calle por donde sólo ella transita. Al final, el lenguaje de la soledad se parece al de las piedras, es el sonido de la campana que el ángel sostiene entre las manos.
“Vacíos Tangibles” fue la expresión palpable de la soledad del hombre transmitida a su entorno; soledad tan intensa que se vuelve visible, palpable, esculpiendo y modelando al hombre, a tal punto de relacionarlo únicamente con su medio ambiente.
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2ª Parte